jueves, 28 de julio de 2011

El camino del guerrero


El Camino del Guerrero, hay una pelicula y un libro, en la cual me encantaria leer el libro, es una  historia de Dan Millman, autor del libro del mismo título, tengo que ser sincera no he visto la pelicula pero me gusto mucho el fragmeno que ví. Es por la cual,  el dia de hoy he querido publicar sobre esta interesante y apacionante historia basada en un hecho real.


Un poco del argumento:


Es joven, hermoso y atlético, ha concedido un talento natural para el deporte, en particular la gimnasia. Ha crecido en un hogar opulento, sin carencias ni angustias. Los romances , bueno no tiene ningun problema. La vida entera le sonríe. Pero las cosas, no siempre se conservan tan bonitas como pueden estarlo en un momento determinado. Sin suponer que le espera un pronto y radical cambio en la vida, y mientras se comporta de una forma muy arrogante, Dan se prepara para participar en las olimpiadas. Sin embargo todas las noches tiene pesadillas inexplicables.


Una de esas noches, para combatir el insomnio, Dan sale a caminar sin rumbo fijo. En una estación de gasolina se topa con un anciano en apariencia débil y acabado. Luego de cancelar el valor de una compra insustancial y al salir del lugar, alcanza a ver al anciano sentarse afuera en una silla.

De repente ocurre lo inexplicable. Al voltear la cabeza, tres segundos después, ya esta parado en el techo de la gasolinera, una proeza físicamente imposible para cualquier humano.

Dan queda intrigado y al pasar los días, constantemente regresa al sitio y empieza a entablar una amistad con el peculiar personaje, quién prontamente le enseñará el verdadero secreto de la vida. El muchacho lo apoda ‘Sócrates’, en principio con sorna, porque se burla de la actitud pontifical del anciano.

Dan sigue tomando las enseñanzas de Sócrates a regañadientes, pero de alguna forma, un extraño imán le hace volver allí día tras día. Entonces llega a su vida el suceso que pondrá de cabeza su perfecto mundo. Un accidente de motocicleta lo deja con su pierna prácticamente destrozada, fracturada en 17 partes.

Aferrándose a quién sabe qué designio divino, poco a poco Dan comienza su recuperación. Por supuesto, en ella tendrá mucho que ver la compañía, paciencia y métodos espirituales de ‘Sócrates’. Pero sobre todo, lo que más importa es la decisión, el coraje y el empeño del joven gimnasta.

Acerca de la película
El Camino del Guerrero se basa en el trabajo memorable del exitoso escritor y guía espiritual Dan Millman, del mismo título y de su propia experiencia. El libro y el filme exploran el ambiente altamente competitivo de la gimnasia varonil, introduciendo una filosofía que despierta el espíritu.

A través de Sócrates, el anciano que en apariencia, sólo posee mucha destreza en sus movimientos, Dan comenzará un viaje de descubrimiento y aprendizaje en donde valorará más la inteligencia y la propia fuerza del espíritu, en lugar de la simple fortaleza del cuerpo.

Esta es una historia que muestra una impactante forma de existir y en donde sólo se debe vivir el presente
.

La película ha sido alabada por su alto contenido espiritual y su mensaje inspirador. Deepak Chopra (Hijas de la Alegría) o Eckhart Tolle (El Poder del Ahora) son dos de los autores que la avalan.

La pelicula tiene un buen mensaje nos enseña la importancia de escuchar, y a concentrarnos mas en lo que quermos lograr.




Tres reglas:

•Paradoja
“La vida es un misterio. No pierdas el tiempo intentando resolverlo”

•Humor
“Manten el sentido del humor, en especial sobre ti mismo”

•Cambio

“Nunca nada se queda igual”







lunes, 18 de julio de 2011

LO QUE CADA UNO POSEE


Una persona perversa resuelve hacer un presente a una persona pobre por su aniversario e irónicamente manda preparar una bandeja llena de basura y desperdicios. En presencia de todos, manda entregar el presente, que es recibido con alegría por el agasajado.
Gentilmente, el agasajado agradece y pide que lo espere un instante, ya que le gustaría poder retribuir la gentileza.
Tira la basura, lava la bandeja, la cubre de flores, y la devuelve con un papel, donde dice:
"Cada uno da lo que posee."
Así que, no se entristezca con la actitud de algunas personas; no pierda su serenidad.
La rabia hace mal a la salud, el rencor daña el hígado y la cólera envenena el corazón.
Domine sus reacciones emotivas.
Sea dueño de si mismo.
No arroje leña en el fuego de su aborrecimiento.
No pierda su calma.
Piense antes de hablar y no ceda a su impulsividad.
"Guardar resentimientos es como tomar veneno".

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 La parábola de la parábola

Hace mucho tiempo andaba la Verdad por las calles, en los pueblos, tratando de hablar con la gente, pero la gente no la quería, la despreciaban solamente por las ropas que llevaba. La Verdad andaba con harapos, sin lujos, sin pretensiones, tan simple, pura y sencilla como la Verdad.
La Verdad siempre trataba de acercarse a la gente, de entrar en sus hogares, pero siempre fue despreciada y humillada, pues nadie la quería por sus vestiduras harapientas.
Un día la Verdad andaba caminando y llorando, muy triste por todo esto, hasta que de repente se encuentra a alguien muy alegre, divertido, vestido con colores muy llamativos y elegantes y toda la gente la saludaba!!!.....Era la Parábola!!!
...Y  la Parábola ve a la Verdad y le dice: "Verdad, ¿por qué lloras?"
La Verdad le responde: "La gente me desprecia y me humilla! Nadie me quiere ni me aceptan en sus casas!"
La Parábola le dice: "Claro, Verdad... Te entiendo; lo que pasa es que tienes que vestirte como yo, con colores y bien elegante....y verás el cambio"
Parábola le prestó uno de sus vestidos a Verdad y desde ese día, como un milagro, de repente, la Verdad fue aceptada por la gente y era querida por todos...
 
Moraleja: 
Nadie acepta la Verdad desnuda. Todos la prefieren disfrazada con ropas de Parábola.  

martes, 5 de julio de 2011

El anillo

Espero que les guste esta fabula, es muy hermosa, da un buen mensaje al valor que cada quien tiene en la vida...


Vengo maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no hago nada bien, que soy torpe, nadie me quiere.¿Cómo puedo mejorar?, ¿qué puedo hacer para que me valoren más?.
El maestro le dijo:
-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema.
Quizá después… -Y haciendo una pausa agregó:
-Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y tal vez después pueda ayudar.

 
-E… encantado maestro -titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
-Bien -asintió el maestro.
Se quitó un anillo que llevaba puesto en el dedo pequeño de la mano izquierda y se lo dio al muchacho, agregó:
-Toma el caballo que está ahí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes.
Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara, hasta que un viejito se tomó la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. Después de ofrecer el anillo a todo el que se cruzaba en su camino, y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.
Entró a la habitación, donde estaba el maestro, y le dijo:
-Maestro, lo siento pero no es posible conseguir lo que me pediste. Quizá pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que pueda engañar a nadie respecto al verdadero valor del anillo.

 
-Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro
-Debemos primero saber el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él.
No importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
Llegó a la joyería, el joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó, y luego dijo:

 
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
-58 monedas?! - exclamó el joven.
-Sí -replicó el joyero -Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente…
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo. -Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida
pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.